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¿QUÉ ES ACONSEJAR?

La mayoría de las personas buscamos ayuda en otros: las madres primerizas, en el trabajo, cuando tenemos que tomar una decisión, una pareja en su relación, un alumno, un desempleado, etc. Las frases “si yo fuera tú", “esto mismo me pasó a mí", “has pensado que …?, etc, indican que alguna forma de ayuda ha comenzado.

La ayuda es un proceso que puede y debe ser ampliamente usado en una comunidad o en un grupo y no sólo es prerrogativa de “técnicos especializados".

La relación de ayuda puede tener lugar en una variedad de contextos y circunstancias (amistad, organismos, empresas, la iglesia, etc). Puede dirigirse a un individuo, a un grupo o a un problema específico. El que ayuda puede tener que trabajar con un individuo, un grupo, una familia, una organización o una comunidad.

Hay una gran variedad de formas de ayudar, una gran variedad de estrategias, no una única forma, por lo que CONSEJEROS EN CRISTO utiliza las más adecuadas para cada situación.

  1. El Diccionario define aconsejar así: El dar consejo, recomendar, o persuadir la aceptación de una acción.
  2. La concordancia lo define así: El dar consejo o el resolver un problema, sentarse juntos y dar un plan de acción.
  3. Prov. 8:14, “Conmigo esta el consejo y el buen juicio; Yo soy la Inteligencia; mío es el poder”

La consejería bíblica esta basada en la Sabiduría de este versículo. La Consejería siempre debe basarse en la sabiduría de Dios, y no en los pensamientos propios o en los deseos propios. Cuando el Cristiano aconseja, primero debe buscar la sabiduría que viene de la Palabra de Dios.

Sgo. 3:17 dice, “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacifica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”.

Una de las tareas de la iglesia es la de ayudar a las personas. La iglesia es un cuerpo en el que sus miembros deben preocuparse los unos por los otros, compartiendo sufrimientos y alegrías (1 Cor 12:24-27; Rom 12:15).

La palabra para aconsejar en el NT es “paráklesis" (que significa aliento, súplica) procede del verbo “parakaléo" (llamar a alguien al lado), que se puede traducir por “rogar", “suplicar", “aconsejar" y “consolar" (Rom 12:8).

La tarea de aconsejar es corporativa, se nos pide que nos edifiquemos unos a otros, que nos amonestemos, alentemos a los de poco ánimo, sostengamos a los débiles y seamos pacientes para con todos (1 Tes 5:11,14).

Todos somos responsables de restaurar con espíritu de mansedumbre a aquellos que han caído en pecado, de sobrellevar los unos las cargas de los otros y de hacer el bien a todos en la iglesia y fuera de ella (Gal 6:1-2,10).

Debemos ser misericordiosos, benignos, humildes, mansos y pacientes. Soportándonos y perdonándonos los unos a los otros (Col 3:12-14).

En última instancia, los objetivos de la consejería cristiana son “presentar a Cristo a todo hombre maduro" (Col.-1:28).

La meta del Consejero Cristiano es que la persona que esté a su cuidado madure, no que sea más feliz o autosuficiente, meta de la consejería no cristiana.

En Ef.4:13-15, se enfatiza el crecimiento en todos los aspectos, es decir, favorecer el desarrollo intelectual, moral y espiritual de la persona.

Aconsejar no es dar consejos, es acompañar a una persona en el proceso de encontrar alternativas positivas y creativas a sus problemas, modificar pensamientos, sentimientos, actitudes y comportamientos perjudiciales para él/ella y para su ambiente.

En resumen, la mayoría de las personas buscamos ayuda en otros, y esto es el principio de la consejería, ayudar y aconsejar, para lo cual no se precisa ser “profesional". Sin embargo, sí se precisa, para que la consejería sea algo más que “dar consejos", conocer algunas técnicas que nos ayuden a escuchar, a entender lo que los demás nos quieren comunicar. Técnicas que nos capaciten para saber dar afecto, y que ayuden a las personas a madurar y a tomar sus propias decisiones.

Una de las tareas de la Iglesia es la de ayudar a las personas, consolando, exhortando y aconsejando, esto es un don que Dios da a ciertas personas en la iglesia, pero que también puede desarrollarse con la ayuda de personas experimentadas.

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